Motivos de la reforma

Se practicaron estudios internos que determinaron riesgos de desfinanciamiento en el mediano plazo. Por esta razón, en 2013 el Directorio Honorario dispuso contratar una consultoría externa para evaluar riesgos futuros y posibles soluciones.

Los nuevos análisis confirmaron las previsiones. De no tomarse medidas a la brevedad, los recursos se agotarían en el mediano plazo. Las razones obedecen a causas ajenas al control del Notariado. En síntesis: un importante aumento de los egresos acompañado por una constante disminución anual de los ingresos.

Mayores egresos

El aumento de la expectativa de vida afecta a la seguridad social de muchas regiones del mundo. En la Caja el impacto es fuerte por la capacidad adquisitiva de sus afiliados y por el alto grado de feminización (74%) ya que las mujeres son más longevas. Para hacerse una idea: en el año 2000 la duración promedio de las pasividades era de 12 años y, en la actualidad, de 20 años.

Desde 2005 los ajustes de pasividades han superado la evolución de la inflación. Partamos del valor de las prestaciones en 2007, es decir, cuando terminaron de recuperar el poder de compra perdido por la crisis de 2002. Los estudios demuestran que una jubilación de $ 100 de 2007 en la actualidad, en pesos constantes, ha pasado a ser de $ 151.

A esto debe sumársele el incremento de la cantidad de beneficiarios. Obedece al explosivo incremento del número de escribanos que se dio desde fines de los 70 y durante la década siguiente. Los egresados de entonces son los noveles jubilados de ahora.

Menores ingresos

Las pasividades se abonan en su mayor parte con la recaudación de montepío notarial. Las rentas de inversiones solo cubren una parte menor.

Últimamente la recaudación no creció al mismo ritmo que las erogaciones. Además, desde 2013 este fenómeno se agravó porque el volumen de negocios del notariado se ha mantenido estacionado cuando no en retroceso. Es un fenómeno de recesión sectorial no conocido en toda la historia de la Caja por su magnitud y por su duración.

Aunque la preocupación por contener el gasto y aumentar la productividad de las inversiones es constante, la mejora en estos rubros no resulta significativa para revertir el problema.

Como consecuencia de lo descripto, en principio fue necesario recurrir a una proporción mayor de la renta de inversiones. Posteriormente esto no fue suficiente y fue menester ir aplicando parte del capital para cubrir los egresos.

En los últimos años el déficit es creciente: 261 millones de pesos en 2017, 449 millones de pesos en 2018 y se prevé que sea de 689 millones de pesos en el año en curso.

El tiempo en contra

Se requería actuar con celeridad porque cuanto más tiempo pasara, más disminuirían las reservas y, cuanto menos fueran los recursos institucionales, mayores deberían ser las contribuciones de los afiliados y menores los beneficios que recibirían.

La inacción implicaría decretar tácitamente el fin de un proyecto gremial que ha sido exitoso durante casi 8 décadas.

Por todas estas razones, el Directorio Honorario -de manera responsable- no dudó en instrumentar, presentar e impulsar la reforma hasta su aprobación.

 

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